Quién me diría que sería yo el que escribiría de nosotros.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Con prisas y sin avisar.


Un veinte nueves de enero la conocí, no pensé que me cambiaría la vida tanto. Pero lo hizo.

Llego sin avisar y con prisas, entro en mi vida como si nada, me enamoro con su dulzura y su forma de reír, de besarme, de acariciarme y hacerme sentir que dentro de mí había más que un cabrón, así era ella.

Nos quisimos como locos, no creo que nadie se llegue a querer como lo hicimos nosotros.

Pero con el tiempo nos fuimos desgatando y no pude ser hacer más nada, al igual que entro con prisas y sin avisar, se fue con prisas y sin avisar.

Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores; Uno con el que te casas y vives para siempre, puede que llegue a ser el padre o la madre de tus hijos...

Esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella....

.... Y dicen que hay un segundo gran amor, una persona que perderéis siempre, alguien con quien naciste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan a la razón y os impedirán, siempre, alcanzar un final feliz, hasta que cierto día dejareis de intentarlo...os rendiréis y buscaréis a esa otra persona que acabaréis encontrando, pero os aseguro que no pasaréis una sola noche sin necesitar otro beso suyo, o tan siquiera discutir una vez más.
 
Todos sabéis de qué estoy hablando, porque mientras estabais leyendo esto, os ha venido su nombre a la cabeza.

Os librareis de él o de ella, dejareis de sufrir, conseguiréis encontrar la paz (Le sustituiréis por la calma), pero os aseguro que no pasará un día en que no deseéis que estuviera aquí para perturbaros, porque a veces se depende más energía discutiendo con alguien a quien amas, que haciendo el amor con alguien a quien aprecias.


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